mga/blog

ISSN 2011-0146

tron legacy

publicado en general,video por mga en July 25, 2009

yeah! \m/

si no tiene Quicktime o si prefiere alta calidad, puede verlo en otros formatos

Actualización 3/8/09: Tron (la primera) es toda una película de culto. No podría decir eso si no hubiera un video como este, que es un remake en papel de una reconocida escena, toma por toma:

todos los derechos reservados ©

publicado en arte,diseño,general,historia,música,video,web por mga en July 18, 2009

Actualización 12/10/09: Resulta que NBC ha sido demandada por Font Bureau por piratería de fonts (tipos de letra). Sí, es la misma NBC que forma parte de NBC Universal, que a su vez forma parte de la RIAA, que a su vez es el lobby mundial anti-piratería musical. Ironías de la vida…

copyright Cuando uno piensa en abogados que son celebridades vienen a la cabeza nombres como Atticus Finch, Perry Mason, Johnnie Cochran, Andrew Beckett y, obviamente, Ally McBeal. La mayoría de esas celebridades, reales o ficticias, han participado en casos controversiales que encerraron criminales, atacaron prejuicios, cambiaron legislaciones o dejaron asesinos libres. Yo nunca quise ser abogado pero encuentro fascinante el tema: al final la ley no es más que código, eso sí, muchas veces confuso.

Derechos de autor

Una de las áreas (para mi) más confusas del derecho es la de derechos de autor o copyright como se conoce en el mundo anglosajón. Este post no pretende explicar en detalle eso (ya dije que no soy abogado) pero basta con decir que establecen el “conjunto de normas y principios que regulan los derechos morales y patrimoniales que la ley concede a los autores (los derechos de autor), por el solo hecho de la creación de una obra literaria, artística, científica o didáctica, esté publicada o inédita.” [1] Y tiene sentido, por lo menos a primera vista: si una creación no está debidamente protegida de su usurpación ilegal, ¿qué motivación tiene un artista/científico/escritor de realizarla? Digamos que el placer de la creación por sí misma no es suficiente ya que todos tenemos que pagar nuestro almuerzo.

En muy pocas palabras, los derechos de autor fueron creados para regular la copia de las obras (copy right… ¡ajá, seguro que usted no lo había pensado!). Si yo quiero una copia de una obra (o “la obra” en el caso de creaciones que no puedan ser copiadas) debo obtener autorización de su autor. El autor decidirá si simplemente me da una copia o, por lo general, requerirá que yo le dé una suma de dinero a cambio. La cantidad de dinero a intercambiar es arbitraria pero en el fondo está determinada por el mercado. Dicho proceso de autorización suele ser delegada por los autores a los publicadores quienes se encargan de diseminar la obra obteniendo, en el proceso, beneficio ecónomico (un buen autor no necesariamente es un buen vendedor y vice-versa).

Puede que en este punto ya se esté empezando a aburrir de leer pero créame que vienen cosas interesantes.

Todos en el juego

En principio, el modelo mencionado tiene todo el sentido del mundo: el autor se encarga de hacer sus obras, el publicador las difunde y, si la obra es buena, la gente la compra y todos contentos. El problema surge cuando entran en la ecuación la palabra digital y, especialmente, la web. El problema con lo digital es lo fácil (y, por consecuencia, económico) que es generar una copia idéntica al original (gracias, en parte, a la reducción de costos de los quemadores de CD). El problema con la web es lo fácil (sí, económico también) que es distribuir esa obra (gracias al crecimiento del ancho de banda de una conexión casera promedio, a programas como Napster, Kazaa y BitTorrent, y a formatos como el MP3 y el DivX que reducen el tamaño de las obras con muy poca pérdida de calidad). Para colmo de males hay otro detalle y es que cada vez que vemos un documento/archivo/video en la web, automáticamente se genera una copia local (también conocida como el caché del navegador) de aquello que estamos viendo (con algunas excepciones, claro). Básicamente estamos quebrantando la ley con el solo acto de navegar.

The Grey Album

Adicionalmente, hoy día se pueden adquirir, por un costo relativamente bajo, las herramientas necesarias para crear obras de calidad técnica que rivaliza con producciones de grandes estudios cinematográficos o disqueras. Estas herramientas facilitan, a creadores no reconocidos (¿amateurs?), el acceso a obras de “profesionales” como punto de partida para sus propias creaciones (remix, collage, sampling, llámelo como quiera). Estas nuevas obras muchas veces poco o nada tienen que ver con la original pero igual sus creadores son perseguidos por abogados (los abogados también pueden ser los malos del paseo) y obligados a suspender su distribución; dos casos notables: el músico conocido como Danger Mouse (quien combinó la música del White Album de The Beatles y el Black Album de Jay-Z para crear el que llamó Grey Album [2]) y Girl Talk (quien ha usado docenas de samples de diferentes artistas en una misma canción [3]). Sin embargo, ellos dos no son los únicos que han usado música de otros artistas para hacer sus propias obras: artista que se respete se ha “inspirado” en el trabajo de otros (“un buen artista toma prestado, un gran artista roba”, frase que suele atribuírsele a Pablo Picasso).

Evitando llegar a mayores niveles de densidad, el punto principal es que la ley de derechos de autor claramente no fue concebida teniendo en cuenta la situación tecnológica que llegaría a suceder años después.

Persiguiendo a propios y extraños

Otro de los creadores que fue perseguido por abogados por su uso no autorizado de obras de terceros es Lawrence Lessig, filósofo, economista y (sorpresa) abogado, quien además es profesor de derecho en el Stanford Law School (y toda una “celebridad web”). Como toda celebridad nerd, Lessig suele dictar conferencias apoyado de material audiovisual. Lessig publica algunas de esas presentaciones en su sitio personal y en sitios como YouTube.

Antes de seguir por favor ver la presentación que motivó a los abogados a perseguir a Lessig por “violación a la ley de derechos de autor”:

En serio… vea la presentación… yo espero… si no sabe inglés siéntese con alguien que sepa y le vaya traduciendo.

Cabe anotar que la ley anglosajona contiene un ítem que permite el uso no autorizado de obras llamado “fair use” (principalmente para ámbitos académicos o críticos) pero que, por alguna razón, los persecutores de Lessig no tuvieron en cuenta al notificarlo.

La presentación en cuestión está llena de ejemplos de cómo artistas y amateurs (principalmente los últimos… asumiendo que un “artista” no es un “amateur”) han construido sobre el trabajo de otros y cómo esto ha sido benéfico para la creación de cultura.

Creative CommonsLessig es mejor conocido en este medio por su trabajo con Creative Commons (CC), organización que fundó y que busca facilitar ese proceso natural de intercambio y reutilización de obras. El punto principal de CC es eliminar la premisa principal del copyright en cuanto a que se asume la no copiabilidad de una obra (por definición, toda obra creada, registrada o no, se considera con todos los derechos reservados, impidiendo así cualquier posible copia no autorizada). Este “pequeño” obstáculo se elimina con unas licencias creadas por CC en las que se asume la sí copiabilidad de una obra bajo ciertas condiciones que el autor pone sin perder el derecho sobre la misma (se pasa de todos los derechos reservados a algunos derechos reservados). Otra de las ventajas de las licencias CC es que no se necesita ser un abogado para entenderlas (!).

De esta forma, CC busca motivar la creación (artística, científica, literaria) la cual considera necesaria para el desarrollo de la cultura (con lo cual estoy de acuerdo). Las licencias eliminan intermediarios, permitiendo a los creadores tener control del uso y destino final de sus obras. Estas licencias han sido traducidas y adoptadas en más de cincuenta países (incluido Colombia). Las licencias CC también han sido adoptadas por millones de sitios web entre los que se incluyen Wikipedia, Flickr y Revver.

Es difícil de ignorar la ironía que hay en que, de todos los que han podido censurar, hayan escogido un video de Lawrence Lessig. Si quiere saber en que terminó todo ese cuento contra Warner Music, disquera demandante que al parecer no vió con buenos ojos que uno de los ejemplos mostrados usara música de los Muppets, puede leer el blog de Lessig.

NIN: The Slip

NIN ©

Mientras que disqueras y estudios de cine (y uno que otro artista) tratan de tapar el sol con las manos demandando a diestra y siniestra, algunos han usado la oportunidad para establecer un contacto directo con sus seguidores. El caso más popular es Nine Inch Nails (NIN), banda liderada por Trent Reznor (en realidad se puede decir que NIN es Reznor y vice-versa). Para promover sus más recientes discos y giras, Reznor ha usado todo tipo de estrategias: incluyó mensajes secretos en el material publicitario de una gira que llevaba a los fans a sitios web “escondidos” donde podían descargar música; sale de gira con bandas que no son del mismo género musical de NIN; su más reciente disco (de 2008) podía descargarse gratis (licencia CC, como no) y, sin embargo, fue el más vendido en Amazon; critica abierta y explícitamente las políticas de las empresas que distribuyen su música.

Esta combinación de habilidad artística y de mercadeo (¿quién dijo que un buen artista no era un buen vendedor? ¡duh!) le ha merecido reconocimiento y entrevistas. Puede que le caiga bien o mal, que le guste o no su música, pero no cabe duda que Reznor es un tipo brillante. Reznor entiende digital y web y lo que esto implica en su producción artística (y no se trata de abrir una cuenta de MySpace/Facebook y empezar a agregar “amigos”).

Así como NIN sirve de ejemplo de innovación (odio esa palabra) en el mainstream, no debemos perder de vista que la premisa básica de los Creative Commons es permitir a creadores construir a partir del trabajo de otros y a la vez permitir que otros construyan a partir de su propio trabajo. Claro que esto no fue lo que sucedió en el caso de Stewart Smith, artista y programador. Smith oyó una canción de una banda llamada Grandaddy que le gustó y decidió hacerle un video:

El video (bueno, lo que sale en el video) tiene la particularidad que es completamente programado. Es código: usted se consigue un computador que pueda ejecutar ese código (un Apple ][+ como el que aparece en el video), le da RUN, y listo... puede ver el video (bueno tiene que conseguir la canción y ponerle PLAY simultáneamente). El problema es que, al publicar ese video en internet, Smith estaba violando la ley de derechos de autor (la canción y disco en cuestión no están cobijados por una licencia CC). V2 Records, la disquera de Grandaddy, en lugar de demandarlo, decidió firmar un contrato retroactivo donde lo contrataban para hacer el video de esa canción (convirtiéndolo así en el video oficial). Al parecer no siempre tratan de tapar el sol con las manos.

Presentando a...

Si vió la presentación de Lessig (más vale que lo haya hecho) se dará cuenta que es muy buen presentador (bueno el no sale en la presentación pero podemos oír su voz y ver las imágenes y videos). Nada peor que una presentación aburrida (y la mayoría lo son). Todos hemos estado ahí: alguien hablando interminablemente buscando descrestar a su audiencia con un montón de bullets y cifras que no se pueden leer bien, con transiciones visuales al mejor estilo PowerPoint o, peor aún, leyendo un párrafo de texto que sale en la presentación. Si le sumamos a eso que el tema a presentar sea difícil de entender o especializado, tenemos un mejor somnífero que Halcion.

No nos digamos mentiras, el derecho puede ser muy aburrido: yo no he estado en un juicio pero lo que vi en televisión del de O. J. Simpson y del de los hermanos Menendez era bien aburrido. Las versiones cinematográficas que pueden hacerse seguro serían mucho más interesantes (empezando porque resumirían cuatro años de litigio en dos horas) y eso que son casos controversiales de asesinato.

No me mire así por estar hablando "de esta forma" de juicios por asesinato... usted entiende a lo que me refiero.

El crédito de Lessig está en tener el interés del observador durante toda su charla a la vez que hace fáciles de entender conceptos e ideas que pueden ser difíciles de asimilar para personas no familiarizadas con el tema.

Esa forma de presentar lleva su nombre (dije que Lessig es una celebridad) en este blog dedicado a cómo hacer buenas presentaciones (sí, hay un sitio web para todo). En ese blog mencionan una presentación realizada al "estilo Lessig" particularmente interesante y entretenida pero de otro tema completamente diferente (aunque es un tema web). No la puedo meter acá así que mejor visite este link y haga clic en la versión Streaming (Flash) que dice Play Small (240x180, 100kbps).

Al final todo se reduce a la habilidad de una persona de hacerse entender.

Actualización 28/09/09: Hablando de Trent Reznor, me enviaron esta entrevista que le hace Joystiq. Resulta que Reznor es, además, un ávido gamer y al parecer quiere desarrollar proyectos de ese tipo. Lectura recomendada (si le interesan los videojuegos).

Información relacionada:

Visualización de información, diseño de interfaces, naturaleza y código